Una dieta diaria con suficiente proteína de alto valor biológico es fundamental para prevenir la pérdida de masa muscular.

En tiempos en los que se habla más de macronutrientes que de recetas, las proteínas se han convertido en protagonistas indiscutidas del nuevo lenguaje alimentario. Lejos de ser solo el combustible de los deportistas, cumplen un rol estructural, metabólico y funcional clave en todas las etapas de la vida. La evidencia lo respalda: la Organización Mundial de la Salud y la FAO coinciden en que una dieta con suficiente proteína de alto valor biológico es fundamental para prevenir la pérdida de masa muscular, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
El dato no es menor: más del 10% de la población mundial tiene una ingesta proteica insuficiente, según estimaciones del Global Nutrition Report 2021. De ahí, el auge de alimentos fortificados, etiquetas con afirmaciones como “+proteína” y la aparición de fuentes alternativas —como las microalgas— en la conversación pública sobre nutrición sostenible.
Expertos consultados identificaron los siguientes alimentos como fuentes de proteínas completas, accesibles y funcionales.
1. Yogur
Detrás de uno de los alimentos más cotidianos y accesibles en las heladeras y repertorios gastronómicos alrededor del mundo yace una historia que combina tradición y ciencia. Se trata del yogur, presente en la alimentación humana desde hace más de 4000 años, con un origen accidental en Medio Oriente.
Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca en sacos, generalmente de piel de cabra, y el calor y el contacto de la leche con esta propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas. Así, la leche se fermentaba y cambiaba su textura y sabor. Una vez consumida, los sacos se volvían a llenar de leche fresca que, gracias a los residuos precedentes, volvía a fermentarse.